El pasar de los años me ha llevado a tener que viajar constantemente en avión y es ahora cuando, con perspectiva, puedo opinar con más conocimiento de causa sobre dicha cuestión."Los que viajamos en avion no movemos nada excepto nuestros codiciosos traseros de una ciudad a otra", digo yo en tono desafiante. Como digo, no movemos el mundo; pero algun@s si se lo creen.
Creen que mueven el mundo y quieren que l@s demás lo sepamos. Usted podrá reconocerlos a bordo del avión porqué son l@s que no atienden a las gestuales explicaciones de seguridad de l@s azafat@s, haciendo expreso ademán de leer un periódico o la más reciente novela de ficción empresarial.
Personalmente, creo que todavía no soy un@ de ell@s, pero cuando lo sea, por favor, díganmelo. Yo, simplemente les ignoraré.
Compañer@s de la órden para un Mundo Mejor, cada vez que cojais un avión, os invito a contrarrestar los efectos de aquell@s que desatienden las instrucciones de seguridad haciendo lo siguiente. Propongo que empecemos a repetir mímicamente los gestos de l@s azafat@s, como si de una coreografía se tratase, agitando los brazos y mirando lascivamente las salidas de emergencia, amanerando explícitamente nuestro grácil gesticular. Imagino que, de esta manera, en cuanto esta medida se haya extendido lo suficiente y la mayoría de l@s pasajer@s realice la "danza de la seguridad", el interfecto acabará sincronizándose inconscientemente y, al menos, en caso de accidente su instinto impedirá que nos mate a tod@s.
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