miércoles, enero 24, 2007

El proceso

Una pregunta retórica: l@s funcionari@s encargados de la atención en ventanilla, ¿estan siempre almorzando?
Sí, ya sé que la respuesta existe y que todo tiene una explicación científica, pero ¿porqué extraña perversión de la Ley de Murphy siempre le toca a un@ vivir esta situación cuando lleva más de una hora de cola(s), acumulando diversos tiquets de tanda de colores en la mano izquierda, la carpeta con los papeles en la derecha, y un cabreo monumental en la pared frontal del cerebro?

Uno ha llegado a la conclusión, después de una minuciosa investigación, que en realidad no es que esten siempre desayunando. La verdad, amig@s, es que estas personas que tienen la misión de atendernos gozosamente son en realidad hobbits, por lo que tienen la imperiosa necesidad -ell@s dirían que es una tradición- de tomarse un par o tres de desayunos por mañana.

En cualquier caso, hobbits o no -entiendo que alguien pudiera dudar de las conclusiones a las que he llegado-, el problema requiere de una solución contundente y eficaz.

Colegas de la liga para el embellecimiento formal del mundo, emprendamos medidas. A partir de ahora, propongo que sacrifiquemos una hora más de nuestro valioso tiempo para hacer una cola más cada vez que vayamos a tratar con esta gente y que, cuando nos llegue el momento de ser atendidos, despleguemos sobre el mostrador del interfecto todo nuestro set de picnic campestre, mantel, tartera, bota de vino, servilletas coloridas, etc., y nos dispongamos a desayunar en ese mismo lugar. A fin de cuentas, como cualquier funcionari@ podría argumentar, todo el mundo tiene derecho a parar un rato para desayunar.