Estoy harto de ver cada vez que paso por las taquillas del metro que l@s "taquiller@s" están colgad@s del teléfono, habla que te habla.No es que me preocupe o me ofenda el hecho de que no cuelguen mientras te atienden (parece que han desarrollado una inusual habilidad para comprender lo que quieres sin pronunciar palabra). Lo que realmente me cabrea y colma mis nervios es el pensar la tarifa telefónica del cagarse que estas cientos de llamadas simultáneas, probablemente más de mil diarias, deben generar sabiendo, por supuesto, que esa factura en forma de billete la pagamos tod@s.
Propongo que, a partir de ahora, cada vez que veamos a un@ de est@s adict@s a la comunicación en su cabina enganchad@s al aparatito de marras, enrojeciendo sus apéndices auditivos, les hagamos un gesto inequívoco de que deberían colgar. No hace falta enfadarse, poner malas caras ni nada parecido (bastante duro es ir en metro a las 8 de la mañana como para buscarse jaleos con la autoridad). Un único y simple aunque preciso y elocuente gesto, con tan sólo los dedos meñique y pulgar desplegados, les revelaran que los ejércitos para un Mundo Mejor estamos al acecho.
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